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Otra medalla para Fernando

March 3, 2014

Por: Nicanor León Cotayo.

La puesta en libertad del antiterrorista cubano Fernando González Llort provocó el pasado jueves una airada reacción de Ileana-Ros-Lehtinen.

En 1998 lo detuvieron en Miami porque junto a otros cuatro jóvenes de la misma nacionalidad advertían sobre planes violentos de bandas terroristas asentadas allí.

Sin embargo, desde aquel momento la propaganda estadounidense los bautizó con el nombre de “espías” de La Habana”, encargados de hacer tareas secretas en aquel país.

No en balde, cuando el pasado jueves 27 de febrero la agencia española EFE habló sobre el hecho, repitió dócilmente el guión trazado en Washington:

“El espía cubano Fernando González, uno de los cinco agentes condenados en un juicio realizado en 2001 fue puesto hoy en libertad”.

También hizo referencia a que  terminó de cumplir la condena en una prisión de Safford, localidad del estado de Arizona, donde lo entregaron a las autoridades de inmigración antes de su deportación hacia Cuba.
A continuación EFE insiste:

El agente formaba parte de “un comando de cinco espías”, sancionado en 2001 a diversas penas, caso transformado en uno de los más controvertidos de las relaciones cubano-estadounidenses.

Lo condenaron a 17 años de cárcel, por no registrarse como un agente extranjero y poseer documentos de identidad falsificados, pero gracias a su buena conducta fue liberado.

EFE recordó que con él son dos los “espías” que volvieron  luego que René González cumpliera su condena y regresara en mayo del año pasado cuando fue recibido como un héroe.

Añadió que ambos fueron detenidos junto a Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, cuando el FBI desmanteló una “red de espionaje” en el sur de la Florida.

Todos admitieron, prosigue el cable, “espiar a grupos terroristas de exiliados” que conspiraban contra Cuba, pero no al gobierno estadounidense.

EFE apunta que Antonio Guerrero saldrá del encierro en 2017 y Ramón Labañino en 2024, mientras a Gerardo Hernández le impusieron dos cadenas perpetuas.

¿Supuesto motivo esgrimido en Miami para tan drástica decisión?

Que ayudó al derribo en 1996 de dos avionetas que transgredían ese día por vigésima sexta ocasión   el espacio aéreo de Cuba.

Cuando Gerardo fue llevado a juicio en 2001, hasta la Fiscalía reconoció no tener evidencias para demostrar su participación en la titulada “conspiración para asesinar”, mucho menos a esos pilotos.

De ahí que Gerardo y sus abogados hayan solicitado reiteradamente las imágenes de satélite que muestran el lugar exacto donde cayeron las avionetas, para la mayoría en aguas cubanas.

Pero Washington, a estas alturas de la historia, no ha accedido a cumplimentarlo. Entonces resulta indispensable preguntar, ¿Qué teme sea descubierto en esas imágenes?

No podía faltar un comunicado de Ileana Ros-Lehtinen, “madrina” de una constelación de terroristas que la han circundado en Miami y Washington.

Como es natural, amplificada por la española EFE, declaró sentirse   decepcionada ante la salida de prisión de Fernando González Llort, luego que cumpliese más de 15 años en esta.

“González y sus compañeros espías tienen sangre en sus manos después de seguir las órdenes de los Castro, quienes usarán su liberación para crear más propaganda”, dijo la congresista.

Un portavoz de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Omar López Montenegro, declaró que, irónicamente, estos presos se han beneficiado de un sistema penitenciario que les permite las visitas de sus familiares procedentes de Cuba.

Entre falso e inexacto, porque ha constituido un virtual escándalo internacional las prohibiciones y obstáculos puestos a las esposas de René González y Gerardo Hernández para visitar a sus cónyuges.

Pero lo más significativo en este relevante capitulo aún no concluido de la historia de Cuba es la estatura moral de sus protagonistas.

Como en el caso de quien acaba de regresar luego de cumplir una misión tan noble como arriesgada, sin la promesa de recibir por ello ni un dólar.

Gerardo, en alusión a su pequeña estatura física y su enorme valor humano, le llamó Gigante, más ahora que un gruñido de Ileana Ros-Lehtinen colocó otra medalla sobre su pecho.

From → Cuba, EEUU, Politics

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