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El papa Francisco y la exhortación incendiaria. Carlos Marx y el sermón de la montaña.

December 25, 2013

  • EVANGELII

 

Por: Eduardo Gómez* | Ciudad del Vaticano

Cuando conocí el texto de la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual, sonreí satisfecho, preguntándome como serían los escenarios que generaría este incendiario “cóctel molotov evangélico” y no me sorprendió  que el padre Federico Lombardi en la Sala de Prensa de la Santa Sede, respondiera como lo hizo cuando un periodista presente en dicho recinto le preguntó si referente a la exhortación, existía alguna relación entre el último texto doctrinal pontificio y el marxismo.

Conociéndolo como lo conozco, di por seguro que Lombardi contestara “yo solo respondo a las preguntas que merecen la pena tomar en serio”, lo cual me acercó muchísimo al momento en que presencié en el salón de conferencias de Radio Vaticano (situado a la derecha de la entrada principal en una acogedora sala de reuniones) cuando le preguntaron como se sentía por ser el “bombero del papa”, en alusión a los esfuerzos por apagar algún que otro “escenario incendiario” vinculado con Benedicto XVI.

El padre Lombardi es una persona educada, muy inteligente y genial en sus respuestas. Sencillamente se sonrió y respondió “con temor a quemarme, pero sin evitar el fuego”, todos nos reímos y le dimos una cerrada ovación de aplausos como muestra de respeto. Espero que él recuerde ese momento con el mismo agrado que lo recordamos tanto yo como otros colegas periodistas  allí presentes en mayo del 2010. A todas luces, esa fue una pregunta que meritaba ser tomada en serio.

Al ampliar sobre el tema, resulta que la exhortación apostólica antes mencionada fue calificada por primera vez de contenido marxista por el ultra conservador y locutor estadounidense Rush Limbaugh, considerada una de “las estrellas mediáticas del Tea Party” y amigo personal del senador, ahora de filiación católica después de ser mormón y bautista, Marco Rubio, conocido por sus directos ataques al papa Benedicto XVI por su viaje a Cuba y por utilizar los escenarios que su posición política le ofrece, para cuestionar los propósitos y las acciones de la Santa Sede . Su intervención de marzo del 2012 en el Foro de la Fundación Heritage así lo demuestra.

Como recoge el refranero y la sabiduría popular, Dios los cría y el diablo los junta. Confieso que rápidamente me llené de interrogantes.

En el artículo donde leí esta información, se recoge que “lo que dice el papa es puro marxismo” según planteó Limbaugh al evaluar el contenido del texto del documento, planteando también que “hubiera sido inconcebible que un papa creyera o dijera esto hace algunos años”, así como que “lo planteado es vergonzoso y desconcertante”, añadió. Incluso llegó a valorar la posibilidad que “alguien halla escrito esto (refiriéndose al documento) por él (refiriéndose al papa) o lo ha influenciado”.

La ingenuidad de esta “estrella mediática” y figuras políticas de ultraderecha como el senador Marco Rubio, es impactante, y solo es creíble si se analiza desde la óptica de la maledicencia, la intencionalidad que busca el descrédito, la incomprensión y la negativa al diálogo constructivo. Lo preocupante es la repercusión que le están dando algunos medios que sirven como reproductores de tan negativa actitud. Es conocido que el slogan del cuerpo de propaganda de Hitler era que una mentira repetida mil veces llega a ser y tener la fuerza de una verdad. Todos conocemos que ha sucedido en la historia con esos propósitos y mi temor es que en este caso, pueda repetirse.

Evidentemente, pocos conocen que en el 1998, cuando era arzobispo de Buenos Aires, el Cardenal Bergoglio planteó (dejándolo por escrito en una interesante publicación en nuestro poder) que no se podía ser amante y defensor del neoliberalismo capitalista y al mismo tiempo cristiano. Ya en esa fecha analizó y criticó el bloqueo (sí, así mismo, bloqueo y no embargo) a Cuba, la crisis latinoamericana y mundial, la explotación capitalista, la distribución desigual y la pobreza, llegando a recoger en la obra anteriormente mencionada que: “La Iglesia condena el egoísmo, el socialismo también. La Iglesia condena la avaricia que no es solidaria, el socialismo también. La doctrina de Carlos Marx está muy próxima al sermón de la Montaña”. En esa época no fue engañado ni influenciado por nadie, ni otra persona le escribió sus palabras.

No, realmente el papa Francisco no es marxista, pero conoce al marxismo y también a marxistas sobre los cuales con valentía planteó “que son buenas personas, así que no me siento ofendido” (refiriéndose al haber mantenido vínculos con estos) y también conoció el ideario comunista, al cual (siempre según el mismo papa) se acercó mediante una profesora, a la que valora y recuerda como “una persona valiente y honesta” cuya experiencia le fue útil, permitiéndole entender algunas cosas, “en especial un aspecto de lo social, que después encontré en la doctrina social de la Iglesia”, planteó recientemente el papa.

Evidentemente, el primer texto programático dado a conocer por el papa Francisco trata temas que resultan para algunos “incendiarios y candentes” como la crítica al capitalismo que identifica como sistema político y económico injusto e inmoral, la pobreza, la injusticia en el mundo, la exclusión de los pobres en los programas sociales y en política, la denuncia a una realidad dolorosa “donde el poderoso se come al más débil”(cita textual cómo se recoge en la exhortación apostólica, punto 53), la denuncia y ataque directo al mercado enajenante y manipulador, la crítica aguda a la política que sirve a los intereses de quienes se proponen “excluir y explotar a toda costa”.

En una rápida comparación con las anteriores encíclicas “Populorum Progreso” (1967), “Humanae Vitae” (1968), “Sollecitudo rei sociales” (1987) y “Caritas in Veritate” (2010), la exhortación apostólica “Evangelii Gadium” (2013) identifica un escenario dramático y de urgente solución, tocando aspectos valorados también con anterioridad, pero proponiendo por primera vez una disección del capitalismo neoliberal y la necesidad de un cambio de sistema.

En que hace años un papa no hubiera tocado ese tema y menos presentado el mismo con esa fuerza y contenido, tiene razón Rush Limbaugh y hasta coincido con él en ese punto.

El papa Francisco en el 2013 en la entrevista que concedió a Eugenio Scalfari, planteó sin que nadie lo influenciara que “la corte era la lepra del papado”. El capitalismo, siguiendo el contenido, mensaje y la letra de Evangelii Gadium, quedaría entonces identificado como “la lepra de la humanidad”.

Pero no podemos olvidar que soplan aires de fronda en los salones pontificios, que el papa Francisco desconcierta en su actuación y en sus ideas, que genera nuevas interrogantes y que se propone hacer realidad su compromiso con los últimos y desposeídos del mundo, para lo cual no excluye, sino incorpora. Para ello considera importante “conocerse, escucharse, ampliar el círculo de los pensamientos. El mundo está recorrido por caminos que acercan y alejan, pero lo importante es que lleven hacia el Bien”. Estoy convencido que el contenido del documento programático no es proselitismo, es amor. Eso que el papa Francisco definiera como “Amor por el prójimo, levadura que sirve al bien común”.

El contenido de la exhortación apostólica “Evangelii Gadium” será en nuestro criterio muy útil a todos los que desean un futuro de paz para el mundo, sin importar credo ni filiación ideológica. Coincido con los que cada vez aumentan en número y la identifican como un documento que representa un avance sustancial de la doctrina católica, una crítica al capitalismo como sistema económico y social injusto, inmoral y que se identifica como necesaria e intrínsecamente, enemigo del cristianismo.

La exhortación apostólica y su contenido, solo inquietará y quitará el sueño de quienes pretendan servir a dos señores, aquellos que aspiran sirviendo al diablo, tener garantizado mediante el dinero un lugar VIP en el paraíso.

*Free lancer

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