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El bloqueo contra Cuba: un tema de derechos humanos.

December 6, 2013

Por Orlando Oramas León *

El bloqueo, que por más de cinco décadas el gobierno de Estados Unidos ha aplicado contra Cuba, resulta una violación de los derechos de los ciudadanos de la isla, pero también de millones de personas en el mundo. Su propósito es doblegar la decisión de los cubanos de defender su soberanía y autodeterminación mediante las penurias provocadas por el cerco económico, financiero y comercial a la nación caribeña.

Niega a todo un pueblo alimentos, medicinas, tecnologías, financiamiento y otros insumos necesarios para la vida humana.

Por su declarado propósito, y el andamiaje que le sustenta, califica como acto de genocidio en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

Se trata del sistema de sanciones más injusto, severo y prolongado aplicado contra país alguno.

Lejos de ceder ante las reiteradas resoluciones de Naciones Unidas, aprieta cada vez más sus tuercas y evidencia la irracionalidad de una política con la que Estados Unidos se aísla de la comunidad internacional.

Así se evidenció en octubre pasado, cuando se aprobó en la Asamblea General de la ONU la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Esta propuesta cubana recibió el apoyo de 188 países. Solo votaron en contra Estados Unidos e Israel, amén de tres abstenciones: Palau, Islas Marshall y Micronesia, pequeños y jóvenes Estados dependientes de Washington.

Para marcar la diferencia, varios oradores en representación de organismos como el Movimiento de Países No Alineados, el Grupo de los 77 más China, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el Mercado Común del Sur y la Conferencia de la Cooperación Islámica explicaron su voto a favor del texto. Otros lo hicieron a nombre de sus países.

Fue la vigésimo segunda ocasión en que el bloqueo contra la mayor de las Antillas se somete a votación en la Asamblea General.

Entretanto, fueron numerosas las personalidades y organizaciones estadounidenses que demandaron durante el último año el cese de esa agresiva política que ha provocado en casi medio siglo un billón 157 mil 327 millones de dólares en pérdidas para Cuba.

Se sumó al efecto la representante demócrata Kathy Castor (Florida), quien en carta pública instó al presidente Barack Obama a remover al país caribeño de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, así como a crear condiciones para normalizar los vínculos bilaterales.

Otro congresista, James McGovern, se pronunció por negociar formal y directamente con La Habana una amplia gama de temas bilaterales, incluidas las restricciones a los viajes y el “embargo económico”.

En sentido parecido se expresó en declaración pública la organización religiosa Alianza de Bautistas, con sede en Grenville, Carolina del Sur.

También se suman los proyectos de ley presentados por el representante demócrata por Nueva York, Charles Rangel, titulados Ley de Exportación de la Libertad a Cuba, Comercio Libre con Cuba y Ley para la promoción de las exportaciones agrícolas y médicas.

Asimismo la opinión del vicepresidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior, Jake Colvin, quien en el diario Washington Post afirmó que la mayoría de los estadounidenses reconocen el fracaso del bloqueo como medio para cambiar el sistema político cubano.

Un editorial del diario Los Ángeles Times llamó a su vez a eliminar las “anticuadas políticas de la guerra fría” y calificó de arcaico el hostigamiento a la nación caribeña.

En ese ínterin el expresidente James Carter, el reverendo John McCullough, quien encabeza el Servicio Mundial de Iglesia, así como organizaciones de cubanoamericanos coincidieron en el rechazo al bloqueo.

BLOQUEO CONTRA EL MUNDO

Pero la Casa Blanca hace oídos sordos sin importarle los métodos ni los daños colaterales de su política anticubana. Ni siquiera cuando las víctimas son empresas y ciudadanos de ese país.

Así ocurrió el pasado 22 de julio cuando la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC), la encargada de perseguir las transacciones cubanas en todo el mundo, multó a la empresa American Express Travel Related Services Compay, una de las principales turoperadoras estadounidenses.

Esa firma fue multada con cinco millones 226 mil 120 dólares. Su delito: vender boletos aéreos a ciudadanos norteamericanos que viajaron a Cuba a través de terceros países.

Estados Unidos también castigó a uno de los más importantes bancos italianos. El Intesa Sanpaolo S.p.A tuvo que pagar casi tres millones de dólares por procesar transferencias bancarias a la mayor de las Antillas entre los años 2004 y 2008.

Washington no solo dedica ingentes esfuerzos y recursos para aislar a Cuba, sino que sus pesquisas son retroactivas, cual confirmación del ensañamiento anticubano.

Según diversas fuentes, suman ya dos mil millones en multas y sanciones las impuestas por el Departamento del Tesoro a entidades bancarias y empresas norteamericanas y de terceros países por sus operaciones soberanas con Cuba.

DRAMA HUMANO

Como consecuencia de las restricciones del bloqueo, Cuba se vio obligada recientemente a suspender hasta nuevo aviso sus servicios consulares en Estados Unidos, lo cual afecta a miles de cubanoamericanos y de ciudadanos estadounidenses interesados en viajar o relacionarse con la mayor de las Antillas.

El abogado José Pertierra, cuya oficina en la capital norteamericana se especializa en temas migratorios, dijo a Prensa Latina que se trata de una tragedia humana que saca a la luz la cara criminal del bloqueo.

Lo paradójico estriba en que el propio Departamento de Estado se ha visto conminado a declarar que trabaja “activamente” para resolver el embrollo por el cual las misiones cubanas en EE.UU., la de Naciones Unidas en Nueva York y la Oficina de Intereses en Washington, se les nieguen los imprescindibles servicios bancarios para poder funcionar.

El hecho de que Cuba se vea obligada a dar ese paso es muestra también de que Washington incumple con sus obligaciones internacionales respecto al tratamiento y las facilidades a las misiones diplomáticas asentadas en su territorio

El Consulado cubano no podrá emitir pasaportes, visas, legalizar documentos ni otros trámites necesarios para muchas personas.

Todo ello tendrá consecuencias negativas para las visitas familiares, los intercambios académicos, culturales, educacionales, científicos, deportivos y de otra naturaleza entre Cuba y Estados Unidos.

El asunto contraviene incluso la anunciada política de la administración de Barack Obama hacia La Habana. Los llamados contactos “pueblo a pueblo” y otras variables de una política dirigida a la subversión se ven ahora perjudicadas por el propio desempeño del bloqueo.

También resultan afectadas empresas estadounidenses, ya sean líneas aéreas y agencias de viaje, entre otras, las cuales verán mermadas sus utilidades que generalmente suben con el incremento de los viajes familiares a Cuba en la etapa navideña.

El bloqueo va de ridículo en ridículo, ya sea ante las Naciones Unidas, en otros escenarios como el del comercio internacional e incluso al negar servicios que los propios Estados Unidos están obligados a prestar a tenor con diversas convenciones internacionales.

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